|

La regla de oro

Hoy hablaremos acerca de “el poder de bendecir o maldecir” que Dios nos a otorgado a todos como seres humanos. 

Quiero que repita después de mi lo siguiente: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” (Mateo 7:12)

Esta frase es conocida como una regla de oro en las escrituras ¿Por qué? A causa de que describe muy bien la medida exacta que una persona recibe en la vida en base a lo que ella siembra. Podríamos decir que es otra manera de decir: “Todo lo que el hombre siembra eso también cosechará.” O sea todo lo que yo tengo en la vida es el fruto de lo que yo he sembrado, ni mas; ni menos.

Solo que aquí nos esta diciendo acerca del trato que esperamos recibir de los demás, o sea, como yo quiero que me traten primero yo debe tratar. Esto es a lo referente a los seres humanos. El Señor Jesús lo detallo en los versos anteriores al decir: 

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:1-5)

Esta muy claro: Si yo juzgo sere juzgado. Si pienso ser juez de mi prójimo hay alguien que me va juzgar a mi. Como yo mida a las demás personas seré medido. 

Por eso debo cuidar cuando enseño o usted enseña alguien para no caer en la condenación del hipócrita que busca sacar la paja del ojo del otro cuando carga una viga en su ojo.

Básicamente la escritura nos esta demostrando aquí el poder que hemos recibido de bendecir a los demás ya sea siendo ejemplo o pésimos ejemplos.  

Recordemos TODO lo que yo o usted a cosechado en la vida no es nada mas ni nada menos que el resultado con que hemos tratado a los demás. Es la ley de la siembra y la cosecha trayendo el fruto debido a cada uno.

Solo que hay un principio mas profundo en estos versos que el siguiente: Si mi trato hacia los demás tiene consecuencias ahora imagínese el trato hacia Dios que es justo.

Podemos concluir entonces que la medida de bendición no esta en las manos de Dios sino en nuestras manos. Mi vida entera como la de usted demuestra simplemente como hemos tratado a los demás y sobre todo a Dios. Así que si queremos una vida bendecida debemos cambiar el modo en que hemos tratado a Dios sobre todo y a los demás.  

Similar Posts